Una huerta puede ser una escuela. Una semilla puede guardar memoria. Y un rezo puede ser una tecnología.
Para Anastácio Peralta, líder, profesor, agricultor e investigador guaraní kaiowá, estas cosas nunca han estado separadas. El territorio, la espiritualidad, la alimentación, la educación y el buen vivir siempre han caminado juntos. Desde hace décadas, investiga y comparte saberes que nos hacen preguntarnos, con honestidad: ¿a qué llamamos, en realidad, ciencia? ¿Y tecnología? ¿Y sostenibilidad?
Desde dónde habla
Anastácio nació en la aldea Te’ýikue, en Caarapó, Mato Grosso do Sul, Brasil, y hoy vive en el tekoha Panambizinho. Creció hablando la lengua de su pueblo y aprendió a leer y escribir a los 37 años, en un programa de educación para personas adultas. Desde entonces, no ha parado.Junto con otros líderes, ayudó a crear Ara Vera, un curso de formación de profesorado indígena de nivel secundario que más tarde dio origen al grado indígena Teko Arandu, en la Universidad Federal de Grande Dourados (UFGD). En guaraní, Teko Arandu significa vivir con sabiduría.
Tecnologías espirituales
En 2022, terminó su máster en Educación y Territorialidad en la UFGD con la investigación Tecnologias espirituais: reza, roça e sustentabilidade entre os Kaiowá e Guarani (Tecnologías espirituales: rezo, huerta y sostenibilidad entre los kaiowá y guaraní). En ella, Anastácio desarrolla el concepto de tecnologías espirituales para hablar de las relaciones entre seres humanos y no humanos presentes en los rituales y ceremonias de la siembra, la cosecha y la alimentación. También reflexiona sobre las semillas, el tekoha, el teko porã, la soberanía alimentaria y la educación indígena.
Es una investigación que nace del territorio y de la experiencia, y también una aportación intelectual importante para repensar el propio significado de la tecnología. Para Anastácio, los saberes de rezadores y rezadoras, el cuidado de las semillas y las huertas, los ciclos de la tierra y las relaciones con otros seres forman parte de un sistema de conocimiento vivo que sostiene la existencia kaiowá y guaraní.Y sigue investigando. Hoy, en su doctorado, Anastácio profundiza en preguntas que atraviesan su trabajo desde hace décadas. Es esta combinación de experiencia vivida, investigación, práctica y compromiso con su pueblo lo que da tanta fuerza a su camino.
Semilla y alegría
Para Anastácio, cuidar la tierra también es cuidar la alegría. En un encuentro de intercambio de semillas entre guaraní kaiowá y campesinos en Mato Grosso do Sul, recordó que una buena semilla trae una buena vida, y que la llegada de semillas que faltaban devolvía el ánimo a la comunidad. Y añadió: «También somos semilla».
Reforestar la mente
Ahora, su conocimiento llega a nuevos públicos con Flowers of the Earth (Flores de la Tierra), una de las películas de la serie The Eternal Song, de Science and Nonduality (SAND). Anastácio es uno de los protagonistas de la película, que recoge perspectivas guaraní kaiowá sobre el territorio, la espiritualidad, la retomada (recuperación de tierras) y la relación inseparable entre la vida y la Tierra. En el lanzamiento global del 22 de septiembre de 2026, participó junto a la activista y educadora Sandra Procópio da Silva en la conversación Retomada: Reclaiming the Territory, Reforesting the Mind. Un tema que no es nada abstracto para los guaraní kaiowá, que siguen luchando por la demarcación de sus tekoha en Mato Grosso do Sul.
«Reforestar la mente» es una de las ideas que Anastácio llevó a ese encuentro, y quizá sea una de las mejores puertas de entrada a su trabajo. En lugar de ver la sostenibilidad solo como una cuestión ambiental, nos invita a mirar la relación entre territorio, conocimiento, espiritualidad y vida, recordándonos que no hay cuidado de la Tierra mientras sigamos destruyendo los saberes y los modos de vida de quienes mantienen vivas esas relaciones.
Nuestra parte
Fue un honor para OGA y para Language for Justice formar parte de este momento junto a SAND, ofreciendo interpretación para el lanzamiento internacional de Flores de la Tierra. Nuestro papel fue tender un puente lingüístico para que las palabras de Anastácio llegaran a otras personas sin perder de vista quién las lleva y de dónde vienen. Cuando hablamos, a Anastácio le encantó que OGA se llame OGA. En guaraní, oga significa casa.
Pero la historia es suya. Es Anastácio quien investiga, siembra, enseña, escribe, habla, cuestiona y sigue construyendo conocimiento desde su pueblo y su territorio. Es él quien nos recuerda que algunas de las respuestas que buscamos sobre sostenibilidad, educación, soberanía alimentaria y futuro no hace falta inventarlas de nuevo. Ya existen, se practican y se siguen transmitiendo.
Quizá por eso su trabajo inspira tanto: no habla de un saber lejano ni de una idea abstracta de ancestralidad. Habla de vida, territorio, semillas, espiritualidad, lucha, alegría, continuidad y futuro. Para nosotros, caminar a su lado es también una llamada a la responsabilidad: escuchar con atención, interpretar con cuidado y ayudar a ampliar el alcance de una voz que ya tiene mucho que decir.
Anastácio sigue investigando, enseñando y haciendo. Y nosotros seguimos escuchando y aprendiendo.
Aguyjevete, Anastácio.
¿Quieres saber más?
- Lee y sigue el trabajo de Anastácio;
- Mira Flores de la Tierra y descubre The Eternal Song. El 50 % de los ingresos netos de la serie se destina a proyectos liderados por comunidades indígenas. Las donaciones para la película también ayudan a SAND a recaudar entre 10.000 y 15.000 dólares para reforestación y agricultura tradicional en Mato Grosso do Sul, como parte de su compromiso de reciprocidad;
- SAND también ha traducido al inglés el libro de Anastácio, disponible en PDF: Spiritual Technologies.
Crédito de la foto: SAND








